Discapacitados en España



Deporte y discapacidad
Discapacitados en España

Discapacitados en España

La integración de los minusválidos en el mundo laboral es uno de los principales retos que se plantea actualmente la sociedad española discapacidad
Según la primera encuesta sobre discapacitados en España, recientemente publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), más tres millones y medio de españoles padecen algún tipo de minusvalía física o psíquica, lo que equivale al 9% de la población. Casi siete de cada diez discapacitados pertenecientes a la población activa, se encuentran actualmente en el paro. Una cifra excesiva que puede y debe disminuir gracias a las medidas legales de discriminación positiva, la formación y orientación profesional, así como la creación de Centros Especiales de Empleo (CEE).

 

Federación de Minusválidos Físicos de la Comunidad de Madrid

Fernando Becerra, presidente de Federación de Minusválidos Físicos de la Comunidad de Madrid (FAMMA), atribuye a varias razones el alto porcentaje de paro que padece su colectivo. La primera tiene que ver con los prejuicios de los empleadores sobre la capacidad de los minusválidos para desempeñar eficazmente un puesto de trabajo. Creen, por ejemplo, que el rendimiento de estas personas es inferior al de los trabajadores sin discapacidad. Por el contrario, la práctica totalidad de los estudios llevados a cabo demuestra que la productividad de los minusválidos es, en muchos casos, superior a la del resto de los trabajadores, ya que, como se les suele exigir más, tienen que realizar un esfuerzo superior. Muy extendida está también la falsa idea de que los discapacitados tienen un mayor absentismo laboral. Por último, los empresarios desconocen las ventajas e incentivos fiscales que la ley concede a quienes contratan minusválidos.
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Calificación profesional

A veces la alta tasa de paro del colectivo se debe a sus propios integrantes, que a menudo carecen de formación y calificación profesional. Debido a ello es frecuente que las ofertas de empleo para minusválidos se queden sin cubrir. Por último, no hay que olvidar que, en muchas ocasiones, al discapacitado no le resulta rentable buscar empleo, toda vez que el salario que se le ofrece es inferior a su pensión.
Sin embargo, contratar a estas personas puede resultar rentable. Todo un conjunto de normas legales, con origen en la Ley de Integración Social del Minusválido (LISMI) de 1982, establece medidas de protección al trabajo de los minusválidos. Según la ley 42/94 de 30 de diciembre, las empresas que contraten indefinidamente a un discapacitado tendrán una reducción del 75% en las cuotas de la Seguridad Social durante un plazo de tres años. Esta deducción puede incluso llegar a un 100% para el primer contratado, siempre y cuando no sustituya a un empleado que ocupara previamente la misma plaza.

Cada contrato indefinido cuenta con una subvención de 500.000 pesetas y reducciones de las cuotas empresariales en una cuantía del 70% si el trabajador es menor de 45 años y del 90 si es menor. Si la contratación se hace en régimen de prácticas a tiempo completo o de aprendizaje, solamente habrá que abonar la mitad de dichas cuotas.

A cambio de estas ventajas, la ley exige que un mínimo del 2% de las plantillas de más de 50 empleados esté compuesto por personas impedidas, proporción elevada al 3% cuando es el sector público quien ofrece el empleo.

Sin embargo, ni siquiera la Administración cumple en la práctica las cuotas previstas por la LISMI. La razón principal es la falta de calificación profesional de este colectivo, por la cual muchas veces ni siquiera se presentan suficiente número de minusválidos para cubrir las plazas que les corresponden.

Además, a veces existen circunstancias organizativas, productivas, técnicas o económicas que dificultan a las empresas para realizar esta reserva de puestos de trabajo. Para estos casos, desde el año pasado, se ha modificado la normativa e introducido dos alternativas a las cuotas.

La primera consiste en la suscripción de contratos merced a los cuales un trabajador autónomo discapacitado o un Centro Especial de Empleo suministren bienes o servicios a la compañía que no contrate la proporción de minusválidos prevista. La segunda es patrocinar actividades de inserción laboral o realizar donaciones a fundaciones o asociaciones de utilidad pública dedicadas a la formación, integración y generación de empleo para minusválidos.

Hay veces en que los discapacitados en España permanecen en situación de desempleo sencillamente porque no le resulta rentable debido a que la pensión que cobra es igual o hasta inferior al salario que se le ofrece. Para estos casos, las asociaciones reclaman soluciones imaginativas. Fernando Becerra, en nombre de FAMMA, propone arbitrar soluciones para que no pierda la totalidad de su pensión cuando empiece a trabajar, sino que se establezca un tope máximo por encima del cual el interesado solamente recibiría su sueldo.

Sin embargo, estas medidas fiscales se han revelado insuficientes para hacer frente a un problema psicológico como son los prejuicios. Hay que convencer a los empleadores de las ventajas de integrar minusválidos en sus empresas.

Para ello, las diferentes instancias interesadas en fomentar la integración laboral del discapacitado tratan de arbitrar maneras eficaces de cambiar la mentalidad patronal. Una manera de hacerlo es ofrecer candidatos capaces de cumplir con su cometido en igualdad de condiciones con una persona sin invalidez. Para seleccionar a los más idóneos, se han creado los Servicios de Integración Laboral (SIL), promovidos por asociaciones de discapacitados psíquicos o físicos y subvencionados por el Ministerio de Trabajo, las comunidades autónomas, los ayuntamientos u otros organismos oficiales. Según Sandra de Miguel, bajo cuya responsabilidad se encuentran los que ha puesto en marcha FAMMA, estas oficinas "entrevistan a los aspirantes, les preguntan por su nivel de estudios, experiencia profesional y otros datos que tratan de inquirir sus capacidades para ocupar cualquier puesto ofrecido". Los posibles empleadores envían sus demandas al servicio y éste se limita a proporcionar los perfiles que más se ajustan a sus necesidades. Finalmente, una vez seleccionado el más adecuado, el SIL realiza una labor de seguimiento para ver si se presentó a la entrevista, si se le contrató y, en caso negativo, los motivos del rechazo.

Como frecuentemente las razones en las que radica la falta de minusválidos en condiciones de ocupar un puesto de trabajo hay que buscarlas en su falta de estudios y capacitación profesional, muchos del SIL tienen también departamentos dedicados a la formación profesional. La mayoría de estos servicios de empleo están en manos de las asociaciones que representan a los discapacitados en España, fundaciones e instituciones sin ánimos de lucro privados o públicos.